La Casa Blanca indicó que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha dado instrucciones verbales a sus oficinas regionales para que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) continúe con controles y detenciones vehiculares en el marco de sus operaciones, después de dos tiroteos mortales que ocurrieron en julio de 2026.
Las víctimas fueron identificadas por autoridades y medios como Lorenzo Salgado Araujo, asesinado en Houston el 7 de julio, y Johan Sebastián Durán Guerrero, muerto en Biddeford, Maine, el 13 de julio. Ambos incidentes desataron vigilias y críticas públicas hacia las tácticas del ICE.
En su primera comparecencia tras su licencia por maternidad, la portavoz Karoline Leavitt afirmó que los controles son una herramienta necesaria para arrestar a “los peores delincuentes extranjeros indocumentados”, y aseguró que la instalación de cámaras corporales en las oficinas regionales se completará en las próximas semanas.
Medios y autoridades locales informan que, en el caso de Houston, el forense del condado de Harris calificó la muerte como homicidio; en Maine, la Fiscalía y la policía estatal colaboran en la investigación y el agente involucrado fue suspendido mientras se recaban pruebas.
Familiares de las víctimas y organizaciones civiles han pedido investigaciones independientes y mayor transparencia sobre los procedimientos de detención. En Houston la familia organizó una vigilia para despedir a Salgado Araujo, mientras en Biddeford la comunidad colocó ofrendas y velas para Durán Guerrero.
Los hechos han reavivado el debate sobre las tácticas de ICE y la responsabilidad del gobierno federal en operativos migratorios; autoridades locales y federales han prometido cooperar en las investigaciones a fin de esclarecer las circunstancias de ambos casos.
La nota se actualizará conforme se publiquen nuevos avances o dictámenes oficiales.


